1) Arquitectura centrada en el usuario
- Perfilado y personalización: Inicio con preguntas para entender el estado emocional, metas, y preferencias de comunicación. Se generan rutas de apoyo personalizadas.
- Progreso y feedback continuo: Seguimiento de emociones a lo largo del tiempo mediante registros voluntarios, escalas breves y micro-ejercicios.
2) Interacciones empáticas y seguras
- Modelos de lenguaje entrenados para empatía: Conversaciones estructuradas para practicar escucha activa, validación emocional y respuestas no diagnósticas.
- Límites y seguridad: Detección de crisis y rutas de escalamiento a ayuda profesional cuando sea necesario; pautas de seguridad para no sustituir intervención profesional.
3) Herramientas y prácticas integradas
- Ejercicios de regulación emocional: Técnica de respiración, grounding, mindfulness, y reencuadre cognitivo.
- Rutinas personalizadas: Recordatorios diarios/semana para prácticas de autocuidado y reflexión.
- Biblioteca de recursos: Artículos, ejercicios, meditaciones guiadas y audios cortos.
4) Aprendizaje y mejora continua
- Feedback del usuario: Encuestas breves para medir satisfacción y efectividad.
- A/B testing: Pruebas de diferentes enfoques de conversación y ejercicios para optimizar resultados.
- Privacidad y ética: Encriptación, minimización de datos y transparencia sobre el uso de información emocional.
5) Integración con el ecosistema de salud mental
- Compatibilidad con profesionales: Posibilidad de exportar notas resumidas (con consentimiento) para terapeutas o coachs.
- Coordinación con servicios existentes: Enlaces a líneas de ayuda, aplicaciones de bienestar y plataformas de teleterapia.
6) Métricas de impacto
- Bienestar percibido: Autoevaluaciones de estado emocional, niveles de ansiedad y estrés.
- Hábito de autocuidado: Frecuencia de prácticas recomendadas completadas.
- Satisfacción y confianza: Evaluaciones de la experiencia de usuario y de la sensación de apoyo.
- Seguridad: Detección de señales de crisis y tiempos de respuesta para remisiones adecuadas.
Aspectos prácticos y consideraciones
Cultura y diversidad: Sensibilidad cultural en el contenido y en la forma de conversar.
Ética y confidencialidad: Mantener estándares altos de privacidad y consentimiento informado.
Transparencia: Explicar claramente qué hace el mentor digital, qué no puede hacer y cuándo acudir a ayuda profesional.
Accesibilidad: Asegurar diseño inclusivo, disponible en varios idiomas y adaptable a diferentes capacidades.

